Hace tiempo que aprendí a no esperar nada de nadie. Se aprende con el tiempo y las experiencias. Cuando empiezas a confiar en una persona, te falla en el momento que menos esperas y , cuando te quieres dar cuenta, ya no está. Todo el mundo se acaba yendo.
Siempre me ha pasado, y ya estoy acostumbrada.
Soy de esas personas que nunca han tenido muchas amigas. Y cuando las he tenido siempre han acabado dejándome. Por eso me gusta estar sola. Me da miedo que me vuelva a pasar ¿Qué necesidad tengo de volver a pasarlo mal? . Ninguna
Y ¿esto a quién le importa? A nadie. Pero a veces está bien desahogarse. Me ayuda.
A veces lloro por las noches, ya que echo de menos a muchas personas. A mi padre en especial.
Creo que es la persona a la que más quiero en este mundo, y no sabéis lo mucho que le echo de menos.
El fallecimiento de mi padre no es algo que me guste contarle a todo el mundo, porque siento que voy dando pena, y es lo que menos quiero. No me gusta dar pena a la gente. Pero se pasa mal, muy mal. Y ya hace casi 10 años, y debería estar superado, pero nunca lo haré.
Sé que soy muy pequeña como para tener tantos problemas, pero los tengo. Y a veces me es fácil superarlos, pero otras veces me cuesta, y siento que no tengo a nadie que me ayude a hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario