Hace tiempo que aprendí a no esperar nada de nadie. Se aprende con el tiempo y las experiencias. Cuando empiezas a confiar en una persona, te falla en el momento que menos esperas y , cuando te quieres dar cuenta, ya no está. Todo el mundo se acaba yendo.
Siempre me ha pasado, y ya estoy acostumbrada.
Soy de esas personas que nunca han tenido muchas amigas. Y cuando las he tenido siempre han acabado dejándome. Por eso me gusta estar sola. Me da miedo que me vuelva a pasar ¿Qué necesidad tengo de volver a pasarlo mal? . Ninguna
Y ¿esto a quién le importa? A nadie. Pero a veces está bien desahogarse. Me ayuda.
A veces lloro por las noches, ya que echo de menos a muchas personas. A mi padre en especial.
Creo que es la persona a la que más quiero en este mundo, y no sabéis lo mucho que le echo de menos.
El fallecimiento de mi padre no es algo que me guste contarle a todo el mundo, porque siento que voy dando pena, y es lo que menos quiero. No me gusta dar pena a la gente. Pero se pasa mal, muy mal. Y ya hace casi 10 años, y debería estar superado, pero nunca lo haré.
Sé que soy muy pequeña como para tener tantos problemas, pero los tengo. Y a veces me es fácil superarlos, pero otras veces me cuesta, y siento que no tengo a nadie que me ayude a hacerlo.
martes, 26 de noviembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
HISTORIA 3:
Hoy es mi cumpleaños. Y no espero nada de nadie, ya que siempre pasa lo mismo. Nadie se acuerda de mi cumpleaños, y como mucho recibo uno o dos regalos por parte de mis abuelos.
Me despierto a las 10:30 y no hay nadie en casa, como de costumbre. Me hago una coleta y bajo tal y como me dormí , sin pantalones y con una camiseta de mi padre (mi pijama habitual).
Al llegar a la cocina, me encuentro con el desayuno preparado. Primera sorpresa del día.
¿Por fin alguien se ha acordado de mí? No puede ser.
Y entonces aparece él. El único por el que sigo adelante cada día. Me besa como nunca lo ha hecho, y me felicita el cumpleaños. Desayunamos juntos, y luego se ofrece a recoger todo, mientras me dice que me vista, que me va a llevar por ahí.
Me despierto a las 10:30 y no hay nadie en casa, como de costumbre. Me hago una coleta y bajo tal y como me dormí , sin pantalones y con una camiseta de mi padre (mi pijama habitual).
Al llegar a la cocina, me encuentro con el desayuno preparado. Primera sorpresa del día.
¿Por fin alguien se ha acordado de mí? No puede ser.
Y entonces aparece él. El único por el que sigo adelante cada día. Me besa como nunca lo ha hecho, y me felicita el cumpleaños. Desayunamos juntos, y luego se ofrece a recoger todo, mientras me dice que me vista, que me va a llevar por ahí.
Cuando termino, él ya me está esperando en la puerta. Salimos a la calle, y empezamos a caminar hacia las afueras de la ciudad. Me lleva a una especie de parque, que está totalmente vacío, a pesar de que es lo más bonito que he visto en mi vida. Decidimos quedarnos a comer allí, ya que luego iremos a mi casa a ver una peli, y después saldremos a cenar a la ciudad.
Pasamos la comida charlando, y robándonos algún que otro beso. Después, volvemos a mi casa, donde todavía no hay nadie, asi que me pongo cómoda y nos bajamos a ver la película.
Ya que soy la cumpleañera, él me deja elegir la peli que veremos, así que eligo 'El Diario de Noa', ya que es una de mis películas favoritas desde siempre.
~
Cuando la película llega a su fin, yo me encuentro llorando a mares, porque el final siempre hace que me emocione. La historia es preciosa. Él me abraza, e intenta que deje de llorar, porque dice que sino llorará él también.
Cuando se me pasa el berrinche, decidimos quedarnos en casa, ya que mis padres avisaron de que no llegarán hasta muy tarde. Subimos a mi habitación y me da mi regalo. Es un collar precioso con su inicial. Sé que nunca me lo quitaré. Le abrazo, me abraza y, al final, entre besos y abrazos, la noche acaba así:
~~~~~
bi bi bi bi bi bi bi bi bi.
7:30 de la mañana. Hoy es mi cumpleaños. Y sí, todo ha sido un sueño.
Un sueño que sé que nunca se cumplirá.
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